Retirado el proyecto de ley californiano que pretendía que los sacerdotes violasen el secreto de confesión

El controvertido proyecto de ley que pretendía que los sacerdotes violen el secreto de confesión en California, fue retirado por su impulsor un día antes de su debate en el Comité de Seguridad Pública de este estado.

El proyecto de ley «California Senae Bill 360″ fue retirado de la agenda de la reunión del Comité de Seguridad Pública de la Asamblea de California.

El proyecto de ley, aprobado en el Senado estatal, establecía que el sacerdote debía romper el secreto de confesión en algunas circunstancias: si se enteraba de algún abuso infantil mientras escuchaba la confesión de otros sacerdotes o funcionarios de la Iglesia.

Reacción de los fieles

Las diócesis católicas de California, con la archidiócesis de Los Ángeles al frente, pidieron a los fieles que presionasen a los congresistas del estado para que no se aprobase una ley que pretende obligar a quebrantar el secreto de confesión en casos de abusos sexuales.

Como consecuencia, más de 100 mil católicos enviaron cartas expresando su oposición. Por su parte, después de la votación del Senado en mayo, el Obispo de Oakland, Mons. Michael Barber, emitió una declaración diciendo que ni él ni ninguno de sus sacerdotes cumplirían con la ley si entrara en vigor.

«Iré a la cárcel antes de obedecer este ataque a nuestra libertad religiosa», escribió el prelado en mayo. «Incluso si este proyecto de ley es aprobado, ningún sacerdote puede obedecerlo«, afirmó.

Libertad religiosa

La Conferencia Episcopal de California emitió un comunicado en el que señala que la retirada del proyecto de ley es una victoria para la libertad religiosa.

«Este resultado es bueno para el pueblo católico de California y para los creyentes de todos los credos, no solo en este estado sino en todo el país», dijo el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez.

«SB 360 fue una amenaza para el sacramento de la confesión que habría negado el derecho al secreto de confesión a los sacerdotes y decenas de miles de católicos que trabajan con sacerdotes en parroquias y otros departamentos y ministerios de la Iglesia», agregó.

De acuerdo con la Ley Canónica, los sacerdotes que violen el secreto de confesión al compartir cualquier cosa que conozca en el contexto sacramental con otra persona, en cualquier momento, por cualquiera que sea el motivo, están sujetos a la excomunión automática y otras penas, incluida la pérdida del estado clerical.

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