Argentina: batalla victoriosa CONTRA el ABORTO en una «guerra religiosa» – Pero, ¡CUIDADO! la GUERRA NO TERMINÓ.

El rechazo del aborto por el Senado argentino reveló la dimensión de una de los mayores conflictos religiosos de nuestra época.

«Soy católica apostólica romana, y no me avergüenzo de eso» – explicó Cristina Fiore Viñuales, senadora de la Provincia de Salta, en Argentina, para terminar su docta justificación técnica para el rechazo al proyecto de aborto, el pasado 8 de agosto.

Adolfo Rodríguez Saá, senador por la Provincia de San Luis, fue también enfático:

«Oí durante el debate una permanente condenación a la Iglesia Católica; y los que pensamos como católicos no somos respetados. […] Yo vine aquí a defender mis convicciones de católico apostólico romano.

Y reconforta saber que no fueron los únicos.

La misma queja era frecuente hasta en partidos políticos discordantes entre sí, y la voz de las calles no cesaba de repetir: «Dicen que no tenemos derecho de hablar porque somos católicos«

Católicos y abortistas se enfrentaron en las calles

En un ambiente que evocaba la revuelta de Mayo del 68 en Francia, las fanáticas abortistas llevaban un paño verde en el pescuezo.

Ellas se aglomeraban al lado de agitadores ostentando banderas rojas con la hoz y el martillo, además de piqueteros extremistas y grupitos de ultraizquierda.

Todos ellos empeñados en injuriar el sentimiento católico del pueblo argentino.

Eligieron como su «arma» distintiva cantar en coro malas palabras y blasfemias contra Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen.

Llegaron a escenificar un sabbat de brujas en plaza pública, para enviar sus maldiciones.

Detestables tácticas de la izquierda radical, en una tensa confrontación religiosa – es como se pueden definir esas manifestaciones a favor del proyecto de aborto, cuyo resultado sería la extinción de la vida de incontables argentinos inocentes, costeadas por el dinero del Estado.

La mayoría de la población argentina es católica y contraria a ese crimen, que viola uno de los Mandamientos de la Ley de Dios: NO MATARÁS.

Entretanto, la más fuerte y más desconcertante contribución a favor del aborto no provenía de los exaltados de siempre, anticatólicos promotores de la matanza de los inocentes. Provenía de los micrófonos de iglesias y catedrales.

Como haciendo eco a alguna orden venida de Roma, esos portavoces religiosos mandaron no hablar de la doctrina católica, que prohíbe la matanza de los inocentes.

Más aún. Durante una maciza manifestación contra el aborto a lo largo de las grandes avenidas contrales de Buenos Aires, dos sacerdotes confidenciaron a viejos amigos la norma dada por la Conferencia Episcopal: el clero no debería participar de la campaña antiabortista, ir a las manifestaciones, rezar públicamente o bendecir.

Y así, los religiosos, enviados por Jesucristo a predicar el Evangelio, tendrían que callarse para sofocarlo, ¡mientras dialogan con sus peores enemigos!

Esa norma es, sin duda, un reflejo de la mudanza de paradigma, que hoy está presente en la Santa Sede.

A pesar de abandonados en el auge de la tempestad, ¡cerca de dos millones de católicos argentinos se manifestaron aquel día en más de doscientas ciudades del País!

La situación interna del catolicismo argentino se estaba tornando insustentable.

Y fue agravada aún más después de que el Papa Francisco nombró para la Arquidiócesis de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, a Don Víctor Manuel Fernández, considerado el ghost writer de documentos claves de su pontificado, como la Amoris laetitia.

Rodeado de los fieles que llenaban su catedral, gritando «¡Por la vida, aborto no!, él acabaría negándose a conmemorar el NO al aborto, ¡escandalizando así a los fieles católicos en su arquidiócesis, en el país y en el mundo!

Su procedimiento sólo no fue más doloroso y en distonía con los fieles porque aún más asombroso fue el silencio del papa Francisco sobre esa estrepitosa victoria de la moral y de la religión católica.

Sintiendo que se descolaban del pueblo, los obispos resolvieron hacer una mudanza de 180o.

Comenzaron a criticar el aborto, y hasta llegaron a convocar marchas de protesta en homilías y actos oficiales.

Presionados por la exigencia de los laicos, convocaron una gran misa campal en el santuario nacional de la Patrona de Argentina, Nuestra Señora de Luján, que congregó alrededor de 40.000 personas bajo lluvia y frío.

El cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires, programó una misa en la catedral a la hora en que la materia estuviese siendo votada en el Senado.

Repercusiones de la DERROTA ABORTISTA

La victoria católica fue compartida por gran número de militantes por la vida en el mundo.

Youtube y grandes órganos de la prensa internacional – como Il Corriere della Sera, de Milán, y El País, de Madrid – retransmitieron online el prolongado debate de 16 horas en el Sanado.

En Italia, por ejemplo, los asistentes llenaban las columnas con comentarios críticos a los senadores abortistas, junto con numerosas oraciones y jaculatorias.

Pero los senadores cómplices de todas las izquierdas ignoraban el clamor popular y tomaban represalias con ataques y amenazas al catolicismo, inclusive personales, contra los colegas que no votasen a favor del proyecto anticristiano.

Se comprende, la frustración de las izquierdas laicas o religiosas con el rechazo completo del aborto.

Abortistas, comunistas y piqueteros peronistas realizaron en las calles, alrededor del Congreso, desórdenes propios de los derrotados que no saben perder.

Actitud análoga fue tomada por grandes diarios, que vituperan contra las fake news de la redes sociales pero sólo cuando no sirven a las izquierdas.

El gran cuotidiano socialista El País, de Madrid, despotricó contra Argentina, que habría retrocedido un siglo al rechazar un proyecto liberalizador del aborto, inclusive hasta los niveles degradantes aceptados en países de la Unión Europea.

El diario pro-socialista Le Monde, de París, quebró todos los records de fake news, al afirmar que ante el Congreso argentino había dos millones de abortistas, hecho materialmente imposible.

Un ingeniero argentino, de licencia con la familia en China, escribió en un foro virtual que, al salir de una iglesia católica en el centro histórico de Xi´an, ciudad que fue capital imperial, fue abordado por un grupo de monjas que habían acompañado de cerca la polémica sobre el aborto en Argentina y su auspicioso resultado.

Emocionadas, ellas lo felicitaron, agregando que los argentinos no podían imaginar el efecto universal de su rechazo a la muerte de inocentes

Perspectivas para el futuro

El fracaso de esa ofensiva abortista trajo alegría y ánimo a todos los que luchan por la Ley de Dios en el mundo, desafiando hasta la mudanza de paradigma del papa Francisco.

Pero ¡ATENCIÓN! Se trata de una batalla – victoriosa – pero en el comienzo de una guerra. Batalla a la se seguirán otras.

Los paratidarios del aborto, y sus relativistas compañeros de los ambientes eclesiásticos, hacen antever que no pararán en Argentina.

Aseguran que volverán a la carga en 2019, con nuevo proyecto.

Comentaristas más perspicaces observan que, debiendo una elección renovar parcialmente el Congreso, los candidatos no osarán defender una bandera tan impopular como la del aborto.

En 2020, los enemigos de Cristo, de la Iglesia y de la vida volverán sin duda a actuar.

¿Contarán con el silencio del Papa, de los obispos y de los malos sacerdotes?

Fuente: revculturalfamilia

Comentario de este blog:

Siempre afirmando que por encima de todas las razones está la que sola bastaría: el aborto es un pecado gravísimo; transgrede el Quinto Mandamiento de la Ley de Dios: NO MATARÁS.

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