Cardenal Zen – La Santa Sede está empleando una ESTRATEGIA EQUIVOCADA

 

 

El Cardenal Joseph Zen Ze-kiun, Arzobispo emérito de Hong Kong, juzga que si el Papa Francisco conociese la realidad del régimen comunista chino, así como las persecuciones que mueve contra los católicos, no promovería negociaciones con Pequín.

El Cardenal Zen fue entrevistado por Krystian Kratiuk, de Polonia Christiana, prestigiosa revista católica de Cracovia. Reproducimos la entrevista, publicada en la revista brasileña Catolicismo.

Catolicismo – ¿Por qué el Vaticano quiere firmar un acuerdo con el gobierno comunista de China?

Cardenal Zen – Obviamente el Santo Padre puede no tener mucha experiencia directa con los comunistas chinos, porque en América del Sur los comunistas son perseguidos.

Entonces, él puede tener una simpatía natural por los comunistas, puede no saber que éstos son verdaderamente comunistas.

No obstante muchas personas en la Santa Sede deben saber, pero tal vez no tengan aquella experiencia personal, directa.

Por eso estoy realmente receloso de que ellas puedan ser adoctrinadas por los comunistas.

También porque los comunistas chinos son inteligentes, son maestros en el empleo de medias palabras. Entonces, estoy muy preocupado en este momento.

Catolicismo – ¿Qué es realmente el comunismo?

Cardenal Zen – El comunismo es totalitarismo. Es, por lo tanto, un régimen totalitario.

Y solamente las personas que tienen realmente experiencia personal pueden sentir lo que es un régimen totalitario, como el nazi, como el comunista.

El Papa Juan Pablo II conoció. El Papa Benedicto XVI también.

Pero me temo que los italianos puedan no conocer muy bien, porque Musolini no fue un totalitario muy duro.

Entretanto, los gobernantes totalitarios quieren todo. Quieren controlar todo. No aceptan compromiso.

Ellos quieren hacerte capitular. Quieren tornarte esclavo. ¡Es terrible!

Por lo tanto, esas personas en el Vaticano pueden no tener esa percepción. Van a negociar y, obviamente, en las negociaciones todo el mundo es muy amable, con palabras amables. Pero esa no es la realidad.

Catolicismo –¿Cómo la libertad de la Iglesia quedará expuesta al peligro cuando fuere firmado un acuerdo sino-Vaticano?

Cardenal Zen – En la carta del Papa Benedicto XVI [a los católicos chinos], él explicó muy claramente la doctrina católica sobre la Iglesia.

Ciertamente el Papa Francisco y otras personas en el Vaticano concuerdan con esa posición. Pero, cuando se negocia, es necesario saber cómo piensa la otra parte.

Me gustaría citar un autor hegeliano hablando sobre el acuerdo entre Hungría y el Vaticano.

Él dice: “A veces, formalmente, en el papel, la autoridad del Papa puede ser respetada, pero en la práctica, un poder de decisión es dado al gobierno“.

Por lo tanto, no sabemos mucho sobre cómo es este acuerdo, pues no nos informan completamente.

Ellos dicen: “No, ciertas informaciones son apenas por oír hablar”, un poco aquí, otro poco allá.

Lo que podemos imaginar a respecto del tratado es constatar que se trata exactamente de ese tipo de acuerdo [entre Hungría y el Vaticano].

En la superficie, parece que la autoridad del Papa está resguardada, porque ellos dicen: “El Papa dice la última palabra”.

Pero todo es falso, ellos están danto poder de decisión al gobierno. Pienso que estamos caminando para algo peor.

De ahí resulta – no estoy 100% seguro – que ellos aceptan la elección [de nuevos obispos], a la que llaman de elección democrática, aceptan que la Conferencia Episcopal apruebe la elección y lleve los nombres al Papa.

Y el Papa dice la última palabra. Sin embargo, tanto la elección cuanto la Conferencia Episcopal son falsas.

No me gusta hablar mucho a respecto de elección. En la China comunista no hay elección, ninguna elección verdadera. Ni siquiera la más solemne elección en el Congreso del Pueblo… Todo es planeado antes.

Pero me agrada hablar sobre la Conferencia Episcopal. Realmente no puedo creer que en la Santa Sede no sepan que no existe una Conferencia Episcopal China.

Existe apenas un nombre. De hecho nunca hay debates, reuniones.

Los obispos se encuentran cuando son convocados por el gobierno comunista. El gobierno les da las instrucciones, ellos obedecen.

El entonces Papa Benedicto XVI dijo que esta Conferencia no es legítima, porque en ella hay obispos ilegítimos, y también porque los obispos clandestinos [perseguidos por el gobierno comunista] no forman parte de esa Conferencia.

Así, ella no puede ser llamada de conferencia Episcopal China. Las realidad es que no hay una Conferencia Episcopal en China

¿Pero, qué es lo que existe realmente? Todos los obispos en la iglesia oficial [elegidos por el régimen comunista] tienen sus nombres en la Conferencia Episcopal.

Pero entonces, ¿cómo funciona? Antes que nada, ella nunca trabaja sola.

Está siempre la Asociación Patriótica y la Conferencia Episcopal trabajando juntas.

¿Pero quién preside? ¿Quién convoca la reunión?

¡El gobierno!

Ellos ni siquiera procuran ocultar la realidad. Podemos ver las fotos.

El Sr. Wang Zuoan, jefe de la Secretaría de Asuntos Religiosos, está presidiendo sonriente la reunión, mientras el presidente de la Conferencia Episcopal – un obispo de la Asociación Patriótica – y los demás obispos están simplemente sentados, oyendo.

Por lo tanto, todo es decidido por el gobierno. Acuérdese: siempre que ellos dicen Conferencia Episcopal, es el gobierno comunista.

El gobierno controla la elección a través de la Conferencia Episcopal, y él propio presenta los nombres. Toda la iniciativa viene, por lo tanto, del gobierno.

Alguien dirá: “El Papa dice la última palabra”. ¿Qué última palabra es esa?”. Ahora, él puede aprobar, puede vetar”

Bien, él puede vetar. ¿Pero cuántas veces? Ellos presentan todos los nombres, el Papa no puede decir “No, no, no”. Es muy difícil para él, es mucha presión sobre él.

Entonces, yo concluyo: en cierto momento él puede ser forzado a decir “sí”. “Oh, ¡él tiene la última palabra!” No es suficiente.

Por lo tanto, pienso que es un acuerdo muy equivocado. Precisamente porque no hay Conferencia Episcopal. ¿Cómo puede la iniciativa de elegir obispos ser dada a un gobierno ateo? ¡Increible! ¡Increible! ¡Increible!

Alguien podrá decir: En la Historia, durante mucho tiempo, el poder de indicar obispos fue dado a los reyes, al emperador”. Pero por lo menos ellos eran reyes cristianos, emperadores cristianos, mientras que estos son ateos, comunistas.

Ellos quieren destruir a la Iglesia. O, al menos, si no pueden destruir, quieren enflaquecer a la Iglesia. Entonces e increíble, no se puede aceptar ese acuerdo.

Catolicismo –¿Pero entonces el rechazo del diálogo nos pone fuera de la Iglesia”? Es los que dicen los comunistas.

Cardenal Zen – El diálogo es necesario, es importante. Pero debe haber principios. Éstos no pueden ser negados para obtenerse un buen diálogo.

En la ocasión del Asia News Day, en Corea, el Papa Francisco celebró una misa para todos los obispos asiáticos. Él habló sobre el diálogo.

Y dijo dos cosas. Primera: en el diálogo, se debe ser fiel a la propia identidad, se debe ser coherente con su propia identidad. No se puede negar la propia identidad apenas para agradar al otro lado

¡Si nosotros somos católicos, somos católicos!

Segunda: se debe también abrir el corazón para oír. Por lo tanto, se debe dialogar, pero no se puede decir: nosotros debemos absolutamente sacar la conclusión.

¿Por qué? Porque no depende de ti. Depende también del otro lado. Si ésta no concuerda con algo razonable, tú no puedes concluir. No depende de ti.

Si la otra parte desea que te tornes esclavo, no puedes decir “ok”. No puedes. Y los que van a negociar deben saber eso.

La autoridad del Papa es dada al Papa. No es dada a un hombre particular, señor fulano de tal. Es dada al Papa. No es un atributo personal de él.

Él no puede venderla. Él no puede, por su propia generosidad, renunciar a esa autoridad.

A veces, al final del diálogo, podemos decir: “Disculpen, nosotros no podemos concluir. ¡Por lo tanto, adiós! La próxima vez, cuando ustedes tengan alguna cosa nueva para decir, volveremos”.

Catolicismo –¿China está queriendo aproximarse al Vaticano para mostrar a las naciones occidentales que es un país abierto?

Cardenal Zen – Durante esas negociaciones ellos [los comunistas chinos] no están demostrando ninguna cordialidad, no están dando ninguna señal de buena voluntad.

Están haciendo cosas increíbles. Por lo tanto, no están demostrando abertura. Apenas muestran que quieren controlar más. Quieren mostrar que son los jefes.

Por ejemplo, los obispos chinos ilegítimos, excomulgados, los comunistas quieren que el Vaticano los perdone.

Pero ellos están haciendo cosas terribles contra la disciplina de la Iglesia. ¡Son ilegítimos, son excomulgados y se atreven a ordenar sacerdotes!

Eso sucedió muy recientemente. ¡Increíble! ¡Increíble!

Se reúne cada cinco años una organización llamada Asamblea de los Representantes de los Católicos Chinos, y su más alto cuerpo, la más clara manifestación de la naturaleza cismática de aquella iglesia.

Trescientos y tantos representantes – los obispos son apenas como todos los otros – ellos realizan elecciones, etc.

Ahora, la última vez, seis o siete años atrás, nosotros dijimos a la Comisión Pontificia para la Iglesia en China: “¡No!”

Dijimos a los obispos que no fueran. Al final ellos fueron [el cardenal muestra profundo desagrado], porque el Prefecto de la Congregación para la Evangelización afirmó: “Oh, ustedes están bajo presión, nosotros entendemos…” Ah, está bien.

Pero esta vez el Vaticano dice: “Sabemos que es eso, pero no hacemos juicio ahora. Nosotros observamos, reflexionamos, juzgaremos”.

¿Qué quiere decir eso? ¿Déjenos hacer la reunión y después juzgas?

Pero eso es una maniobra cismática.

“Ahora ellos están negociando, se están tornando amigos, ¿Usted no ve eso?” ¡Increíble!:

¿Cómo se puede permitir la realización de ese tipo de reunión? Y entonces, examinándose ahora la reunión, ellos ¿cambiaron? ¡No!

Están exactamente como antes: “Nosotros queremos una Iglesia independiente”. Por lo tanto, no están absolutamente demostrando ninguna buena voluntad.

Catolicismo –¿Es verdad que los comunistas temen a Nuestra Señora de Fátima en China?

Cardenal Zen – Es muy curioso, porque ellos acostumbran decir. “La Virgen, ok. Pero Nuestra Señora de Fátima no ” ¿Por qué?

Porque Nuestra Señora de Fátima es anticomunista. Porque dijo que el comunismo caería en Rusia.

Entonces, si usted intenta ir a China llevando una imagen de la Virgen, tal vez no haya problema, pero llevar a Nuestra Señora de Fátima, ¡no puede!

Eso es muy curioso, porque sólo hay una Virgen. Una vez, al fin de una reunión, conté eso al Papa Benedicto XVI y le dije: “Pero ellos no conocen a María Auxilio de los Cristianos, que es aún más terrible, porque Ella fue a la guerra”.

El origen de la invocación Auxilio de los Cristianos, proviene de la Batalla de Lepanto [1571] y del Cerco de Viena [1683]

¡Por lo tanto, la Guerrera [el cardenal esboza una complacida sonrisa] es Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos! Entonces, pienso que ellos cometen muchas equivocaciones a respecto de la Virgen.

Catolicismo –¿Los católicos chinos aún son perseguidos, presos y muertos por causa de su fe?

Cardenal Zen – Ciertamente hubo mudanzas en todos estos años, si se compara la situación actual con los años del inicio del régimen comunista.

Por ejemplo, a comienzos de los años 1950 – los comunistas tomaron el poder en 1949 – especialmente en 1951, ellos comenzaron, en las escuelas dependientes de la Iglesia, expulsar a todos los misioneros.

Muchos fueron a la prisión y nunca volvieron. Y después, en 1955, ocurrió la gran persecución.

En una noche ellos prendieron al obispo de Xangai, al vicario general, al rector del Seminario, a muchos padres, muchas monjas y jóvenes de la Legión de María. Los enviaron a todos a la prisión y nunca volvieron

Y fue peor aún en 1967, durante la “Revolución Cultural”. Hasta los que obedecían al gobierno fueron perseguidos por los guardias rojos, presos, y nunca volvieron. Era muy duro. Innúmeras personas murieron en la prisión.

Hubo también años muy difíciles, durante los cuales innúmeras personas sufrieron terriblemente. Y en determinado momento, al fin de la “Revolución Cultural”, los comunistas comenzaron la política de abertura, hasta abrieron los seminarios.

En Hong Kong nos quedamos sorprendidos, pues podíamos visitar los seminarios. En esa ocasión yo pedí enseñar en esos seminarios. Tuve que esperar cuatro años. Permitieron que yo fuese.

Eso fue de 1990 a 1996. Pude enseñar durante siete años, primero en Xangai y después en diversos seminarios. Era algo muy nuevo ¡Increíble! Y fui tratado muy gentilmente, porque estábamos en 1989.

¿Se acuerda de lo que pasó entonces? – Plaza Tiananmen [las manifestaciones estudiantiles contra el gobierno rojo, reprimidas duramente].

Entonces, mientras todo el mundo salía de China, yo fui a China. Eso significaba que yo creía en ellos. Que yo soy amigo. Entonces, me trataron muy bien. Durante siete años…

Yo tenía la costumbre de pasar seis meses del año en Hong Kong, seis meses enseñado en China en todos aquellos seminarios de la iglesia oficial [del gobierno comunista]

Era muy triste ver cómo ellos trataban a nuestros obispos. Sin ningún respeto. Simplemente así [el cardenal hace un gesto de quien arrastra a otro por la nariz]. ¡Esclavos!

Por lo tanto, fue una experiencia terrible, Entonces, juzgo que si las personas no tuvieren esa experiencia. no pueden comprender.

Tal vez haya hasta habido otros cambios en esos últimos años, sin tantas personas encarceladas. Pero algunos obispos continuas presos. Uno de ellos murió el año pasado.

Y algunos sacerdotes murieron misteriosamente. diversos padres aún están en la cárcel, si bien que menos que antes.

Entretanto, ellos [los comunistas] continúan controlando. Y, comparando, la situación es peor. ¿Por qué?

Porque la Iglesia fue debilitada. Estoy muy triste al decir que el gobierno chino no cambió y que la Santa Sede está adoptando una estrategia equivocada.

Ellos [las autoridades del Vaticano] son muy sucintos al dialogar. Entonces, dicen a todo el mundo que no hagan barullo, para acomodarse, hacer compromiso, obedecer al gobierno.

En consecuencia, las cosas están yendo barranca abajo.

Catolicismo –  ¿Los católicos en China están oponiéndose al diálogo con los comunistas?

Cardenal Zen – Algunos periodistas van a China y vuelven diciendo: “Oh, vean, ¡Ellos ahora pueden hablar sin problemas!”.

En China no existe libertad de expresión. Las personas no pueden hablar. Algunos [sacerdotes] pueden venir ahora a Hong Kong para hablar conmigo, pueden conversar con el arzobispo Savio Hon en la Congregación para la Evangelización, pero no pueden hablar públicamente. Entonces, ¿cómo esperar que hablen?

Si lo hicieren, serán inmediatamente presos. Hasta los abogados de lo derechos humanos son presos por el régimen comunista por defender a los pobres y a los oprimidos.

Muchas personas son obligadas a comparecer ante la televisión y decir:”Discúlpenme, estoy equivocado, el gobierno tiene razón”. ¡Son humilladas!

Por lo tanto, no existe libertad y están temerosas. A veces el propio Vaticano no osa presionar mucho porque, de hecho, quiere que todos hagan compromiso.

Catolicismo –¿La situación del laicado cambiará después de la firma del acuerdo del Vaticano con China?

Cardenal Zen – Las relaciones entre los laicos y el clero son siempre de dos maneras: muchas veces es el clero que dirige al pueblo; algunas veces es el pueblo que dirige al clero.

Por ejemplo, en la iglesia oficial [del gobierno] hay también buenos obispos. Ellos no pueden hacer nada a nivel nacional de la Conferencia Episcopal.

Pero en sus diócesis pueden hacer algunas cosas. Pueden mantener bien sus diócesis y los fieles están contentos en seguirlos.

Hay obispos que no son buenos y los católicos más viejos no están contentos. Pero los católicos más jóvenes no saben nada sobre esa cuestión.

Ellos no entienden qué es “oficial” [iglesia del Estado comunista], “subterránea” [iglesia fiel a Roma]. Simplemente les gusta ir a la iglesia, donde se puede rezar y cantar. No son muy perspicaces sobre esas distinciones.

Antiguamente, en la clandestinidad, los sacerdotes eran severos. Por ejemplo, decían: “No se puede ir a la iglesia oficial. Es pecado mortal”.

Y los fieles más viejos creían eso. Pero ahora el Papa dice: “No, puedes ir, porque el fiel tiene el derecho de recibir sacramentos válidos”.

Entonces los afieles pueden decir: En las catacumbas no es seguro. Es peligroso. Algunas veces yo voy a la iglesia oficial, después vuelvo”.

En la iglesia oficial, a veces los fieles actúan mejor que los sacerdotes y los sacerdotes a veces actúan mejor que los obispos. Porque los obispos sufren más presión, los sacerdotes sufren más presión que los laicos.

Entonces los laicos pueden tornarlos más fieles a la Iglesia. Y ahora, a veces, por causa de esa interpretación equivocada de la carta del Papa, puede haber sacerdotes y obispos de la clandestinidad a los que les gustaría ser de la iglesia oficial.

Y entonces, hay muchos casos en que los católicos no gustan de eso y dicen: “Es un error”. Por lo tanto, la situación es muy complicada. La situación general es peor que antes. Ahora hay más confusión, más división.

Catolicismo –¿Existe para los católicos chinos la esperanza de vivir la antigua libertad de la Iglesia?

Cardenal Zen – En su país [Polonia] hay libertad.

En aquel tiempo de dominio del comunismo las personas no podían creer – nadie podía esperar – en la caída repentina del comunismo, de cierto modo pacíficamente.

Por lo tanto, cuando las personas me preguntan: “¿Qué espera usted, cuándo gozarán de libertad?”

Yo digo: “Puede ser que tal vez debamos esperar 50 años, o tal vez cinco semanas. ¿Por qué no?”

Estamos en las manos de Dios. Es importante rezar. Rezar por la conversión.

En esta visita aquí noté una cosa maravillosa: que ustedes pueden generosamente olvidar el pasado. Entonces, cuando el régimen cayó, no hubo venganza de parte del pueblo.

Pienso que este es el espíritu cristiano. Tengo mucho miedo de que en China – donde los católicos constituyen una pequeña minoría – los comunistas podrán ser perseguidos cuando el comunismo caiga.

Porque hay muchísimas injusticias y el pueblo, que no es cristiano, podrá vengarse. Por lo tanto, es muy peligroso.

La única cosa sería rezar para que los comunistas sean convertidos en sus corazones. Entonces, podrá haber un pasaje pacífico.

A ellos no les gusta hablar de revolución pacífica, pero nosotros esperamos.

Fuente: Catolicismo No 802, octubre de 2017

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