CHINA – El Vaticano intenta entregar diócesis regada por sangre de mártires

 

La diócesis de Mindong – una de las elegidas por Pequín y el Vaticano para comenzar el acuerdo para “chinear” la Iglesia Católica – está regada con sangre de mártires, describe un tocante reportaje del diario de Madrid El Mundo,

Los mártires más recientes fueron víctimas del comunismo con el que la Ostpolitik vaticana está cambiando sonrisas y promesas falaces. Pero otros vienen del fondo de los siglos heroicos en que el evangelio era predicado sin complicidades con los enemigos de Cristo y sin miedo de sufrir prisión, tortura o la muerte.

Peregrinos pasan agachados la pequeña entrada de la gruta hacia donde el misionero dominicano español San Pedro de Sanz y Jordá fue orientado por una paloma y donde él estableció su refugio.

El camino hasta el lugar serpentea entre colinas y recorre un Via Crucis hecho hace más de una década cuando las autoridades comunistas de hoy dialogan con la diplomacia de la Santa Sedeamenazaron destruirla“, según cuenta un religioso que no quiere ser identificado por los verdugos comunistas.

“Aquí no somos de la iglesia patriótica [controlada por el gobierno comunista] sino de la auténtica, la que sigue al Papa”, aclara el sacerdote.

Los fieles escondieron las 14 estaciones del Via Crucis con ladrillos y cimiento hasta que las autoridades marxistas desistieron de demolerlas.

Todos los domingos, decenas de fieles rezan el Via Crucis. Después entran en la gruta donde se lavan los pies y llenan botellas con agua de una fuente natural. Ellos garantizan que el agua es milagrosa.

Mi familia es católica hace cinco generaciones. Nosotros venimos aquí una vez por año. Es una tradición de esta región”, dice Fan Wenda, agricultor de 77 años que reza el Rosario junto con todos.

El obispo Sanz y Jordá terminó cautivo durante una terrible persecución pagana contra los misioneros en el siglo XVIII. Fue encarcelado por los soldados del emperador Qianlong y decapitado en 1747. Lo mismo les sucedió a cuatro misioneros dominicos el año siguiente.

Esa sangre derramada obtuvo la implantación del catolicismo en Mindong, en la provincia de Fujian, uno de los reductos más antiguos de la fe católica en China.

Es la diócesis donde nació el primer sacerdote católico chino; donde se estableció el primer obispo en el inmenso imperio, y se tornó uno de los reductos más firmes de la Fe católica.

“La presión del Estado iba y venía, pero las comunidades religiosas establecieron sólidas raíces en el lugar”, explica Eugenio Menegon, autor de un libro sobre los orígenes del catolicismo en Mindong.

La persecución pagana imperial fue sustituida por la presión de los nacionalistas de Chiang Kai-Shek hasta que el comunismo maoista montó las peores técnicas de difamación y violencia contra los misioneros y los cristianos.

“Decían que los misioneros y las religiosas asesinaban niños en los orfanatos para sacarles los órganos”, agrega Menegon.

Precisamente ese crimen es practicado hoy sistemáticamente por el sistema comunista, y no es ningún secreto para el Vaticano, que hoy recibe a los que los perpetran.

El catolicismo sobrevivió a todos los satánicos embates comunistas.

Pero ahora enfrenta un peligro que nunca se había imaginado; la complicidad entre el Vaticano y Pequín, que los obligaría, por medio de un pacto, a abandonar la religión de sus antepasados martirizados y someterse a la ilegítima Asociación Patriótica de Católicos Chinos (CCPA), mera creación del gobierno comunista en 1957.

Este inicuo pacto, según sitios católicos especializados como UcaNews, incluiría el reconocimiento por parte del Vaticano de siete obispos ilegales de la llamada Iglesia Patriótica, varios de ellos excomulgados.

Los obispos leales a Roma – y uno de ellos es el de Mindong – serían substituidos por los fantoches de Pequín.

En Luojiang, donde queda la catedral de Nuestra Señora del Rosario, sede del obispo de Mindong, Mons. Guo Xijin, la noticia causó estupor.

“No estamos de acuerdo con esa decisión. Si el obispo debe ceder su puesto a la iglesia patriótica [controlada por el gobierno], seremos controlados por el Partido Comunista“, afirma Luo, propietario de un comercio cerca de la catedral.

De los 80.000 católicos de Mindong, alrededor de 70.000 se declaran miembros de la “iglesia auténtica“, cuyo obispo es Guo. El resto adhirió a la llamada “iglesia patriótica”.

Los católicos auténticos no se ocultan. Pintan las puertas de sus casas con cruces y mensajes diciendo “Dios está con nosotros” o “Dios nos bendice con su paz”. […]

La hermana Lin, religiosa del poblado de Saiqi denuncia que las restricciones del gobierno comunista continúan en gran cantidad. […]

Los fieles son sumisos a los designios de Roma, pero en su mayoría están “desconcertados“, según Ren Yanli, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China.

Nos preocupa ver que la autenticidad de la fe está siendo quebrantada“, dice Lin, la religiosa de Saiqi.

Recen por nosotros“, implora antes de despedirse.

¿Habrá alguien en el Vaticano que esté rezando por esos pobres católicos chinos, acosados injustamente y traicionados por los malos pastores?

Fuente: pesadelochines

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