CONFITERO se niega a confeccionar una torta a una pareja LGBT, es perseguido, pero VENCE en la Suprema Corte de los Estados Unidos

La Suprema Corte de los Estados Unidos juzgó a favor del confitero cristiano Jack Phillips, dueño de la confitería familiar Masterpiece Cakeshop, en Lakewood, Denver, estado de Colorado, que se negó a hacer una torta de casamiento a una pareja homosexual por motivos religiosos.

La información irritó a los medios americanos, como The Washington Post.

Los ministros del Supremo discordaron por 7 a 2, de la Comisión de Derechos Civiles de Colorado, que aceptó como válidas las quejas LGBT contra Jack Phillips. La Suprema Corte consideró que la Comisión mostró hostilidad a una religión.

La Suprema Corte consideró que la ideologizada Comisión violó los derechos religiosos de Phillips, garantizados por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

La Comisión decía que el confitero violó la ley anti-descriminalización de Colorado, que prohíbe a cualquiera negar servicios con base en raza, sexo, estado civil o orientación sexual.

Los supremos magistrados, al contrario, concluyeron que para el confitero cristiano “hacer un torta de casamiento para una pareja del mismo sexo sería equivalente a participar de una celebración contraria a sus creencias más profundas”.

Centenas de personas se congregaron alrededor de la confitería para conmemorar la sensata decisión del Supremo, notició Catholic News Agency.

Phillips y su familia venían recibiendo amenazas y mensajes por internet y telefónicas impregnadas de crueldad, odio y violencia, pero no perdieron la calma, agregó la misma Catholic News Agency.

El proceso, con aire de represalia vengativa contra el cristiano fue rehusado también por dos de los cuatro jueces liberales del tribunal, Stephen Breyer y Ele Kagan. Ellos concordaron con cinco colegas conservadores  y con el relator juez Anthony Kennedy.

El caso superó los límites de Colorado y se volvió un caso simbólico que puede tener profundos efectos en la polarizada sociedad americana.

Están en juego principios, valores religiosos, fanatismo igualitario e atavismo LGBT, además de la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución, pero que pareció no valer nada para el dueño de la pequeña confitería.

Phillips explicó que su panadería Masterpiece Cakeshop no podía aceptar el pedido de la pareja, que, por otra parte, sonó a provocación y montaje, que había solicitado una torta especial de casamiento.

Los abogados argumentaron con razón que la torta representa la institución del casamiento y, por lo tanto, en la decisión del confitero estaba envuelto un mensaje sobre el concepto de familia.

Uno de la pareja LGBT afirmó que en seguida de que explicaron la torta que querían, el confitero “dijo inmediatamente que no la confeccionaría para una pareja homosexual“.

La sentencia de la Suprema Corte fue una de las más esperadas en este año, escribió The Washington Post. Agitadores homosexuales se burlaban de la religión y de las Sagradas Escrituras en el lado de afuera del edificio de la Corte.

El tema está en el fondo del conflicto cultural que opone la creciente derecha religiosa a los agresivos grupos LGBT muy promovidos y financiados por la anterior administración Obama y poderosos grupos económicos.

El inmenso sector sano del país es favorable a las buenas actitudes como la del confitero de Lakewood..

Fonte: valoresinegociaveis

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