El comunismo cercenó la Navidad, pero siente que sus días están contados

Ni luces de colores, ni árboles de navidad, ni guirnaldas de ningún tipo, aunque no tengan ninguna alusión religiosa.

Obviamente, ni pesebres ni la contrafacción de San Nicolás, más conocida como Papá Noel, sus renos y trineo.

Puro ateísmo materialista anticristiano y antioccidental. Prohibidas todas las formas que podrían dar alguna alegría al espíritu y elevar los pensamientos.

Así lo determinaron las autoridades de la ciudad de Langfang, en la provincia de Hebei, en el corazón de China. Todo y cualquier símbolo o exhibición navideña fue eliminado de las calles o tiendas, notició The New York Times.

Y eso después del «acuerdo provisorio» con la Santa Sede, que prometía, según la diplomacia vaticana, aproximar el cristianismo al feroz materialismo de Xi Jinping.

Los funcionarios de la intendencia alegaron que la Navidad está prohibida por instrucción del líder máximo, y que no hay como protestar después de que la Santa Sede reconoció el nuevo estatuto del catolicismo «a la china«, o, más claro, comunistizado.

Según el presidente Xi Jinping, la Navidad no es más que una celebración occidental que sirve de pretexto para incentivar la venta de productos no necesarios, que, peor, cristianizan al país.

Como si China no invadiese todo el mundo con productos no necesarios y de mala calidad.

Esa es la filosofía del comunismo moderno chino ante el cual se curvan tantos accidentales también descristianizados.

Los agentes municipales de Langfang ordenaron destruir o borrar todo lo que tuviese color rojo, color que, de sí, habla de la Navidad y de la alegría.

Suponemos que no fue prohibida la tonalidad ladrillo sucio rojizo del Partido Comunista, imitado por las izquierdas.

Los empleados de la intendencia comunista recorrieron centros comerciales y calles en los días 23, 24 y 25 de diciembre para garantizar que nadie había violado los preceptos ateos.

El uso de plazas y lugares abiertos por predicadores religiosos también fue prohibido. Si alguien fuese visto difundiendo palabras o material cristiano debía ser inmediatamente denunciado a la policía.

No faltaron vendedores ambulantes que intentaron burlar la persecución corriendo con carritos en los que disimulaban los productos navideños, como árboles de Navidad, papás Noel o confituras típicas de la fiesta.

Cuando fueron descubiertos tuvieron sus productos destruidos, los vendedores fueran chicoteados y dispersados. Eso en el país en que el Monseñor del Vaticano Marcelo Sánchez Sorondo, un íntimo del Papa Francisco, calificó de modelo de aplicación de la doctrina social de la Igleria (!!!!!).

Yaqiu Wang, investigador de la insospechada ONG Human Rights Wats, explicó que «la prohibición de las decoraciones navideñas en Langfang es parte integral del control estricto del gobierno chino sobre la religión«. No fue, por lo tanto, un acto restringido a una única ciudad.

Realmente, no es la primera vez que el marxismo chino intenta eliminar los fundamentos de la Navidad. En diciembre de 2017, la ciudad de Hengyang, en la región de Hunan, convocó a los miembros del Partido comunista y familiares para «resistir al festival occidental».

Tampoco es una invención de la China comunista. Por todos lados el comunismo – y su correspondiente occidental, la Revolución Cultural – trabaja con ahinco para eliminar el dulce recuerdo de Cristo y la maravillosa conmemoración de la venida al mundo del Redentor.

Tampoco es un intento de Hoy. En todos los siglos, paganos y enemigos de la religión intentaron erradicar la magna festividad de la sociedad, de la cultura y de las almas. Pero nunca lo consiguieron. Ella siempre volvió superando hasta las peores distorciones.

De hecho, el mayor enemigo de la Navidad es el propio Lucifer y sus ángeles infernales que, después del nacimiento del Redentor, ven que pierden su influencia sobre la humanidad.

Entonces, ponen en movimiento a todos sus secuaces humanos para perder el mayor número posible de almas.

En China, el catolicismo, y el cristianismo en general, son minoritarios, si bien que están creciendo aceleradamente.

Las religiones numéricamente predominantes son paganas: el budismo, el taoísmo, el confucionismo, el mahometanismo y conjuntos de antiguas supersticiones.

Sin embargo, el 25 de diciembre, con su bendición, atrae hasta a los paganos y es ocasión de numerosas conversiones, hasta de los ateos más empedernidos.

Por eso, el comunismo tiembla: sabe que tiene sus días contados en la inmensa nación china.

Fuente: pesadelochines

 

Sugiera a otras personas que acompañen este blog Familia Uruguaya Cristiana. Envíeles el link del blog: http://familiauruguayacristiana.com.uy

Contáctenos

Haga su comentario