El GRAN REGRESO de FRANCIA al CATOLICISMO HISTÓRICO – ¿En URUGUAY también?

En la secular guerra cultural y religiosa contra la Iglesia Católica desencadenada por la Revolución protestante, proseguida por la Revolución Francesa, laica e igualitaria, continuada a su vez por la actual revolución marxista y el comuno-anarquismo gramsciano y sorboniano, se está definiendo una inversión de tendencias.

La sorprendente rotación fue sagazmente analizada por el escritor especialista en catolicismo Henri Tincq en una entrevista para la revista Le Point.

Henri Tincq es uno de los grandes proclamadores del “catolicismo progresistaprotocomunista que mina la práctica católica en Francia desde el Concilio Vaticano II.

También es gran especialista en otras religiones, escribe en Slate y en Le Monde des Religions, y acaba de publicar el libro La Grande Peur des Catholiques de France (El Gran Miedo de los Católicos de Francia), Grasset. París. 208 pgs.

En el mismo lanza un gemido de alerta contra “la tentación conservadora, léase reaccionaria” que se ve difundirse en la Iglesia Católica francesa.

Esa “tentación conservadora” es tan grande que Tincq afirma “no reconocer más mi iglesiaprogresista, socialista, sindicalista y revolucionaria.

Pues él fue criado “en los famosos movimientos de la Acción Católica” y se siente parte de una “generación heredera de las grandes reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965)”

Dicha generación se abrió al mundo moderno en lo que tiene de peor, inició el “diálogo” convergente con falsas creencias y ateos.

Ese catolicismo revolucionario generó en Francia camadas de políticos y sindicalistas de izquierda.

Pero, lamenta Tincq, Francia hoy se mueve en sentido contrario: los jóvenes abandonan el mundo laico democratizado y van a buscar en la Iglesia valores y modelos seguros y visibles: la FE.

Por cierto, no van a la iglesia progresista” y procuran la Iglesia Católica en su autenticidad, llamada “conservadora” y/o “tradicionalista“.

Tincq cuenta que en sus primeros años, los jóvenes abandonaban la Iglesia para entregarse al mundo.

Hoy, abandonan el mundo e ingresan en esa Iglesia Católica de siempre, abandonada por las generaciones de padres y abuelos.

Él observa que 48% de los electores franceses votó por el candidato derechista François Fillon, hecho que lo dejó “helado”.

El moderno “catolicismo practicante” engrosa las manifestaciones contra el aborto y el llamado “casamiento homosexual“.

Pero, dice él, “lo que más me sorprende y entristece es que la Conferencia Episcopal Francesa no fue capaz de convocar a los fieles a formar una barrera” contra la extrema derecha“.

En las décadas anteriores, el episcopado daba orientaciones de acuerdo con la lectura revolucionaria del Evangelio en nombre del Vaticano II, dijo Tincq a Le Point.

Pero la realidad francesa cambió: onda de atentados terroristas, ingreso asustador de inmigrantes, pérdida de la identidad cultural y religiosa, soberanía nacional amenazada por la Unión Europea, miedo del Islán, rechazo de la hegemonía cultural y moral de la izquierda iniciada en 1968, miedo del laicismo militante y agresivo contra los símbolos católicos.

Se multiplican las vocaciones monásticas tradicionales, crece el movimiento de vuelta a las liturgias hoy llamadas “extraordinarias” y hay una retomada de las devociones tradicionales que huyen de la modernidad que esterilizó seminarios y órdenes religiosas.

Y eso sucede mientras los católicos de izquierda casi desaparecieron“. Sus últimas y escasas actividades son “eclipsadas por las manifestaciones multitudinarias tipo “Manif pour tous”, por los blogs y las publicaciones de católicos auténticos, plantea el militante del viejo catolicismo revolucionario.

Tincq subraya que “el catolicismo audaz y progresista del Papa” está cada vez más “cortado de esa parte de la iglesia“.

Más de la mitad del clero francés criado como Tincq hoy tiene más de 75 años y sus seminarios o cerraron o están vacíos.

Tal vez, prosigue el escritor, el Papa Francisco se haya tornado más popular fuera del mundo católico que dentro de su propia Iglesia.

¿La causa?: sus llamados a la tolerancia ante los homosexuales, los divorciados, las mujeres que abortan, sus diatribas contra el capitalismo financiero, sus demandas irrealistas por la acogida a los inmigrantes islámicos.

Muchos católicos le reprochan desvalorizar la misión del Papa, de rifar la doctrina, de ser “angélico” ante la inmigración islámica, de traicionar al alma cristiana de Europa.

Hasta cardenales como Raymond Burke, Robert Sarah o Gerhard Müller militan por el fin de ese “desorden” en el pontificado y desean la vuelta a una Iglesia disciplinada y regida por leyes, deplora el izquierdista desanimado Tincq.

Él llega a temer que el actual pontificado “acabe tornándose un fuego de paja, un paréntesis en la historia de la Iglesia moderna. Los católicos no esconden más que están esperando que se dé vuelta la página”.

Se difunde, agrega, “que este Papa liberal estaría pronto para abandonar, o por lo menos parar de defender con energía, los principios de la doctrina y de la disciplina católica“.

Por fin, Tincq clama en el desierto: ¿dónde están las grandes voces episcopales, los intelectuales católicos de renombre [obviamente progresistas o subversivos] que otrora daban el tono en los medios de comunicación y en el escenario político?”

Pero él sabe que no los hay más, y si los hay no tienen eco.

Él hizo alusión a activistas revolucionarios franceses que estuvieron en la moda.

Equivalentes europeos de obispos “rojos”, como don Helder Câmara, Don Pedro Casaldáliga o el Cardenal Paulo Evaristo Arns, y de activistas laicos.

Fuente: revculturalfamilia

Comentarios de este blog:

¿Habrá algo parecido en el Uruguay de hoy?

Vale la pena destacar algunos de los lamentos del católico progresista.

Los católicos de izquierda casi desaparecieron. –   En Uruguay todavía hay algunos que antes gritaban fuerte y hoy lloran sentirse aislados y rechazados .

– Sus últimas y escasas actividades [de los católicos de izquierda] son “eclipsadas por las manifestaciones multitudinarias tipo “Manif pour tous”, por los blogs y las publicaciones de católicos auténticos. –   Debe destacarse también la efectividad de los blogs (como éste Familia Uruguaya Cristiana) y la conveniencia de participar haciendo comentarios, y aumentar así la sana y creciente onda conservadora que se extiende en Uruguay y en todo el Mundo.

– ¿Dónde están las grandes voces episcopales, los intelectuales católicos de renombre [obviamente progresistas o subversivos]. Él sabe que no los hay más, y si los hay no tienen eco. –   ¿No está pasando lo mismo en nuestro País?

 

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