El infame comercio chino de órganos humanos

 

La Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, cuyo canciller es Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, obispo muy próximo al Papa Francisco, volvió a albergar un encuentro con China sobre el tráfico de órganos humanos

China es el mayor y más deshumano abastecedor de órganos humanos “frescos”. Son extraídos de disidentes, presos o simples ciudadanos “cazados” a dedo en locales públicos para atender a una encomienda de la élite del Partido Comunista o de extranjeros muy ricos.

Los órganos son arrancados en una red de hospitales de alta tecnología en territorio chino donde se hacen los trasplantes o desde donde son exportados.

Los organizadores vaticanos mantuvieron en el mayor secreto el encuentro hecho en la Casina Pio IV, hermoso palacio en los jardines de la Santa Sede, inaccesible al público en general.

Sólo se vino a saber del evento por un diario del gobierno comunista chino, según informó el sitio italiano La Nuova Bussola Quotidiana.

El sitio de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales hizo silencio completo.

El tema enunciado del simposio tuvo connotaciones “humanitarias”: “Esclavitud moderna, tráfico de seres humanos y acceso a la justicia para pobres y vulnerables”.

Pero el diario chino se concentró exclusivamente en el tráfico de órganos y sus reflejos en el acuerdo que Pequín quiere hacer con la Santa Sede para controlar a la Iglesia Católica.

El primer encuentro también promovido por el organismo vaticano presentó resultados perturbadores.

El personaje de destaque fue Huang Jiefu, presidente del Comité Nacional chino para la donación y trasplante de órganos, ex viceministro de la Salud de China, que hace veinte años está en el centro del tráfico mundial de órganos humanos.

Según el sitio italiano, “mientras Huang Jiefu daba clases, los defensores de los derechos humanos en China, notoriamente la sociedad “Doctors Against Forced Organ Harvesting” – DAFOH no eran llevados en consideración por la Academia Pontificia.

DAFOH fue nombrada en 2006 para recibir el Premio Nobel de la paz por su combate al tráfico de órganos humanos practicado por Pequín.

En enero, DAFOH publicó un resumen de ese monstruoso comercio basándose en diarios, por cierto no “reaccionarios”, como el The Washington Post.

La información de la DAFOH muestra los intentos de China para engañar a la opinión pública occidental mientras prosigue con las ilegales transacciones de órganos humanos.

El primer indiciado es el Comité dirigido por Huang Jiefu, acogido como figura en los diálogos con la Santa Sede.

Huan alega que ahora los órganos sólo se sacan de donantes voluntarios.

Sin embargo, hasta 2010 nunca hubosistema de donaciones voluntarias de órganos” y el hospital You´an de Pequín sólo registró 30 casos en cuatro años (de 2013  2017), constata el informe.

La minoría religiosa Falun Gong (o Falun Dafa) fue especialmente alcanzada por los cazadores de órganos.

Más recientemente, la cazada tuvo en vista la minoría uigur, islámica, que ocupa el noroeste de China.

El día 31 de diciembre de 2017, ante el Parlamento británico, Dolkun Isa, presidente del Word Uyghur Congress, denunció que Pequín creó un banco de datos genéticos de millones de uigures, teniendo en vista el trasplante forzado de órganos.

La práctica china de trasplantes forzados es tan grande que generó un “turismo de los trasplantes“. Hasta el Parlamento del Japón se declaró alarmado.

El esquema socialista es denunciado como “genocidio clínico” por los especialistas que suministraron fuertes y documentadas alegaciones sobre la verdadera naturaleza del sistema de trasplante chino.

Todo eso la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales lo conoce muy bien, comentó La Nuova Bussola Quotidiana.

Lo espantoso es que el Global Times conmemore como una victoria la nueva reunión de cúpula en el Vaticano sobre ese inmoralísimo procedimiento montado por el gobierno comunista.

A su vez, la International Coalition to End Transplant Abuse in China (ETAC), coalisión de abogados, médicos y defensores de los derechos humanos hicieron sentir su desacuerdo con la conducta del Vaticano bajo Francisco I en relación al trasplante abusivo de órganos humanos originado en China.

La ETAC encaminó una Carta Abierta a la mencionada Academia Pontificia, espantada por la segunda reunión con responsables chinos de la cruel matanza de seres humanos para comercializar sus órganos.

La reunión Esclavitud moderna, tráfico humano y Acceso a la Justicia para Pobres y Vulnerables, realizado en los días 12 y 13 de marzo tuvo entre sus conferencistas al Dr. Wang Haibo, jefe del Sistema de Respuestas a Trasplantes de Órganos de China (COTRS).

La carta fue dirigida al obispo Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de esa Academia, y desmintió las alegaciones del COTRS, según las cuales no extraía más órganos de prisioneros de cualquier tipo.

Sin embargo, los trasplantes de “donaciones” órganos aumentaron de modo exponencial en los últimos años.

En la China roja no hay leyes que prohíban arrancar los órganos a los prisioneros, ni que desautoricen ejecuciones extrajudiciales de prisioneros de conciencia.

Y hay fuertes pruebas de que eso continúa siendo hecho.

En China no hay verdaderos procesos judiciales y un condenado puede ser ejecutado sin pruebas.

Se agrega a eso que la orden de 1984 que establece las bases para colectar órganos de prisioneros continúa en pie.

Los chinos tienen fundamentada resistencia cultural a ofrecerse como donadores voluntarios de órganos, pues los deja a merced del régimen.

Las alegaciones de Pequín de una reforma del sistema de trasplantes no pasan de meras declaraciones propagandísticas hechas por el Dr. Huang Jiefu, dice la carta de la ETAC.

Tales alegaciones obedecen a la política del estado comunista, pero no tienen fundamento en los hacho y sirven para encubrir los monstruosos abusos.

Numerosos y autorizados testigos declaran que no se puede probar que hayan cesado.

Las estadísticas oficiales raramente son utilizadas y la integridad de los datos no es confiable, agrega la ETAC. China publica datos incompletos y contradictorios sobre las alegadas “donaciones voluntarias”..

El COTRS no publica estadísticas hospitalarias sobre el asunto que permitan una verificación de veracidad.

China mantiene más de 12 bancos de datos oficiales sobre los trasplantes, incluyendo de corazón, hígado y rodillas que no pueden ser consultados.

Pequín viola los Principios Guía de la Organización Mundial de la Salud sobre trasplante de órganos y hace sospechosos pagos a las familias pobres que perdieron algún miembro llevado para sacarles órganos de trasplante.

Esos y muchos otros datos presentados en la Carta Abierta de la ETAC muestran que no sólo el sistema chino no cambió, sino que horrendos abusos están ampliamente documentados y deberían llamar la atención de la Santa Sede.

La acogida de responsables chinos por esas prácticas inhumanas están sirviendo para la propaganda doméstica e internacional de China.

La extensa lista de médicos y especialistas firmantes de la Carta Abierta piden que la Pontificia Academia de Ciencias modere sus juicios mientras no hubiere datos ciertos que demuestren la mudanza del monstruoso sistema chino.

Fuente: pesadelochines

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