IZQUIERDAS cavando en el FONDO del POZO – Vea cómo un IZQUIERDISTA CENSURA – irritado – a la propia IZQUIERDA

La izquierda latinoamericana está practicando un haraquiri. apoyando al monstruoso régimen de Maduro, escribió Loris Zanatta, profesor de Historia en la Universidad de Boloña especializado en los problemas del continente, en materia publicada por el cuotidiano La Nación.

Zanatta advierte que no sirve de nada llorar por la victoria de los candidatos de la «derecha«, hasta con votación masiva.

«Los únicos que deberíamos quejarnos somos nosotros mismos: los que no amamos ni a unos ni a otros, que no creemos en Dios ni soberanía popular por encima de todo».

Y el profesor resume la extensa letanía de defectos e invectivas que periodistas, comentaristas, sociólogos, filósofos, etc., etc. etc., de izquierda escriben en la gran prensa para execrar a los pueblos latinoamericanos que no están votando por los representantes de circo mediático-intelectual-eclesial socialista.

Zanatta por lo menos mira de frente a algunas realidades básicas, y claramente.

Por ejemplo: «Liberté, egalité, fraternité: ¿cuál de esos nobles principios el régimen chavista no pisoteó, humilló, prostituyó?

«Miseria, violencia, muerte, tortura, éxodo, corrupción, narcotráfico: ¿qué más precisan para sacarse la venda de los ojos?

¿No entienden que continuando así llevan a la destrucción las buenas intenciones y hasta los mejores ideales?

«Recuperen el juicio, tomen un antídoto contra el hechizo; salgan de la resaca de la borrachera ideológica; acaben con el fantasma que tomó cuenta de sus cuerpos y mentes.

Zanata deplora la manía de los intelectuales de izquierda de evocar hechos del pasado como dogmas infalibles: la guerra civil Española, guerra de Vietnam, tomada del palacio presidencial chileno en la revolución anticomunista.

El simple nombre de los Estados Unidos los excita irracionalmente como a víctimas de una obsesión psiquiátrica, o como un toro ante el paño rojo, prosigue.

Zanatta pide a sus correligionarios que no pierdan la luz de la razón, que no se tiren sobre los pueblos como el toro que quiere cornear el paño.

Les pide que perciban, antes de la cornada fatal, que se trata de pueblos enteros compuestos de padres, madres e hijos.

Pero no, constata el profesor.

Para la cofradía dueña de las columnas de los diarios – su cofradía – : «no importa lo mejor para los venezolanos, no se sensibilizan por su destino; los pobres y los perseguidos no lo son si no profesan la fe de las izquierdas: sus derechos sólo son humanos cuando se trata de personas del mismo equipo«.

Contestan esos periodistas e intelectuales toda «injerencia» de los Estados Unidos, aunque imaginaria, pero también repudian las elecciones según la ley, rehúsan permitir la ayuda humanitaria.

Si sirve al dictador de izquierda, se olvidan de los derechos humanos, y no se incomodan al pisotear la democracia sin cesar.

La solución que proponen es el capricho que les viene a la cabeza en el momento de justificar lo injustificable

Afirmaciones pomposas contra Musolini, o Franco, o Pinochet, o contra el golpe de hace más de medio siglo, es retórica vacía, son rituales anticuados y gastados, que más dan testimonio de la mala fe en cuanto más son mezclados con «hipócrita paternalismo por los pobres«, esa «carne de cañón con la que las izquierdas fabrican sus imperios».

La izquierda populista latinoamericana, que el autor apoya y reverencia, está reducida a una mezcla de «arrogancia, fanfarronadas y teatralidad. La antecámara de la inepcia«.

Así, agrega, será enterrada por una sonora carcajada.

Fidel Castro, recuerda él, citaba a un antiguo jurista español «jesuíta, por supuesto«, el cual defendía que, cuando la insurrección es justa le llama «revolución» y la injusta se llama «golpe de Estado».

¿Quién define cuál es justa y cuál es injusta? Bien, es el dios trionfatore, es decir el dictador que la hizo.

La «revolución«, decía Fidel es hecha por el «pueblo». ¿Y cómo llamar sino de pueblo al río humano que sale a las calles en todos los rincones de Venezuela? Pero para los llamados «especialistas» esas multitudes no son pueblo.

No se reúne a esas masas apenas con Trump, Bolsonaro o Macri.

¡La «Revolución y el «pueblo» de Fidel! En Venezuela la izquierda se quedó huérfana de los dos.

En Venezuela, la «izquierda» latinoamericana se está suicidando. Tocó fondo, y aún está cavando más hondo, concluye el militante profesor.

Zanatta sería más amplio y objetivo si no se limitase al caso venezolano. El fenómeno que lo revuelta está dándose en toda América Latina, y hasta fuera de ella.

Y no sólo en la órbita temporal, política, social económica y cultural.

Es también en la Iglesia Católica, donde el Papa Franciscogran amigo y apoyador de los dictadores izquierdistas que incurrieron en el descrédito popular – padece un rechazo semejante en los países «pobres«, «marginalizados«, etc., etc., latinoamericanos.

Y con él, conferencias Episcopales de varios países, campañas o iniciativas del género de la Fraternidad brasileña.

No se dan cuenta de que, actuando así, bajan hasta el fondo del pozo de la consideración popular, mientras teólogos, misioneros comuno-tribalistas cavan para aumentar más la oscura profundidad que el Prof. Zanatta explicitó.

Fuente: acontecendonaamericalatina

Comentarios de este blog:

En Uruguay la izquierda se retrae (¿o es cómplice?) cuando se trata de Venezuela.

El autor afirma que la izquierda populista latinoamericana está reducida a una mezcla de «arrogancia, fanfarronadas y teatralidad. ¿Cuántos izquierdistas usted conoce que son arrogantes, fanfarrones y teatrales? ¿Tal vez la mayoría?

La izquierda acostumbra hablar de especialistas, intelectuales, estudiosos, etc., inventados por la misma izquierda y que nadie conoce.

 

Convide a sus parientes y conocidos a que acompañen este blog Familia Uruguaya Cristiana. Envíeles el link del blog: http://familiauruguayacristiana.com.uy

Contáctenos

Haga su comentario