Madre impone a su hijo varón que “sea niña”

En este mundo donde lo absurdo se torna cada vez más frecuente, un hecho muy sintomático ocurrió hace poco en los Estados Unidos. Una médica pediatra está forzando a su hijo de seis años a comportarse como niña y amenazando legalmente al marido porque él  no concuerda con eso. Ellos son divorciados.

En efecto, mientras Ana Georgulas cambió el nombre de su hijo James para Luna, lo viste y maquilla como niña, además de obligarlo a usar el baño femenino en la escuela, Joffrey Younger, el padre, lo trata, como es normal, como él siempre fue: James Younger, del sexo mascuino. El niño es obligado a vivir así, con una doble identidad.

Lo más absurdo e infame en todo eso es la tétrica realidad de nuestros días, en que la justicia le da la razón y apoya a la madre y se ensaña contra el padre. Jeffrey Younger está prohibido por orden judicial de decir cuál es el sexo de su hijo, inclusive de transmitirle la doctrina cristiana sobre género y sexualidad.

El tribunal concedió también a la madre el derecho exclusivo de elegir el tratamiento psiquiátrico y psicológico a ser dado a James y a su hermano mellizo Jude, tornando al padre de los niños incapaz de opinar sobre el caso.

El absurdo va más lejos: el padre está prohibido de cortar el pelo de sus hijos. Una vez que lo hizo, fue delatado por un profesor de los niños al Texas Child Protective Servieces com si hubiese cometido un crimen contra ellos.

Una prueba de la predeterminación de la madre es el hecho de ella haber llevado al niño directamente para ser “aconsejado” por una “terapeuta de transición de género“, que arbitrariamente lo diagnosticó pomo portador de una “disconformidad de género”. El “tratamiento recomendado” puede incluir la esterilización hormonal que, en el caso de James, debería comenzar dos años después, cuando él completase ocho años. Eso lo prepararía para hacer más tarde una cirugía de “re-atribución sexual.

En su radicalidad, esa madre procuró aún obtener órdenes judiciales contra el marido, para acabar con sus derechos parentales, así como obligarlo a pagar las consultar de James con el tal terapeuta, para quien el niño es un “trans”.

Como en Texas el costo del tratamiento psicológico y psiquiátrico de niños es considerado apoyo infantil, amigos de la familia reunidos en torno del blog “Save James” dicen que, por los actuales estatutos de ese Estado, el padre del niño podría ser “forzado a pagar por la mutilación sexual de su propio hijo“.

Entró ahora en la discusión Walt Heyer, un estudioso que fuera “transgénero” y ahora es defensor de los que sufren arrepentidos pela mudanza de sexo. En un artículo para The Federalist, él afirma que James no se encaja en los criterios defendidos por el tal terapeuta. Y para que un conflicto mental ocurrido en un niño a respecto de su propia identidad pueda ser diagnosticado como “disconformidad de género”, él debe ser persistente, consistente e insistente.

Según Heyer, la madre del niño fuerza las cosas, suministrándole apenas ropas femeninas y matriculándolo en la escuela con nombre de niña. Pero sucede que James, cuando está con el padre o con otros niños, prefiere vestirse y vivir como niño.

Heyer concluye: “La preciosa joven vida de James depende exclusivamente del diagnóstico de `disconformidad de género´ hecho por un terapeuta que se envuelve en los colores del arco iris y defiende su diagnóstico rechazando las evidencias en contrario“.

“Los doctores Kenneth Zucker y Susan Bradley, especialistas de renombre mundial en el tratamiento de disturbios de identidad de género en la infancia, afirman encontrar algunas madres que querían desesperadamente una niña y que entraron en profundo estado de depresión después de haber tenido apenas hijos. Esa depresión fue gradualmente aliviada apenas por un hijo actuando de manera afeminada o permitiendo que se vistiese como una niña”.

Los amigos de la familia, reunidos en el ya citado blog, suministran un cronograma, documentos judiciales, oraciones, pesquisas y otros recursos sobre la ideología de género que es el tema en causa. Afirman que la madre de James está haciendo todo lo que puede para mantener al padre lejos de los hijos, obteniendo para eso mucho apoyo jurídico y financiero, mientras que el padre está solo y con recursos limitados, luchando contra la imposición ideológica corriente.

Concluimos con lo afirmado por la Dra. Michelle Cretella, pediatra y especialista en el asunto. “Lo que está sucediendo con el pobre James es un testimonio de cómo la pediatría politizada y anti-ciencia se tornó una formación de identidad de género en relación a los niños“.

Fuente: blogdafamilia

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