Medidas del gobierno de Canadá reflejan autodestrucción de Occidente

 

 

 

 

A fines de enero, la gran prensa hizo circular con simpatía las declaraciones del primer ministro canadiense Justin Trudeau sobre la acogida que promete dar a los llamados “refugiados“. Musulmanes en su mayoría. “La diversidad es nuestra fuerza”, decía Trudeau en mensaje transmitido por él en el Twiter.

El 8 de marzo, cuando el mundo oficial mediático y feminista conmemora el “Día internacional de la mujer”, el gobierno de Canadá, por medio de la Ministra de Desarrollo Internacional, Marie-Claude Bibeau, aseguró que gastará en los próximos tres años 650 millones de dólares para que el acceso al aborto sea facilitado en los llamados países en desarrollo. Según el mismo mensaje, el gobierno espera que ese dinero también sea usado en educación sexual y en la difusión de anticonceptivos. Setún Trudeau, la iniciativa tiene en vista doblar el financiamiento existente para la “salud sexual y reproductiva”.

Después de esa noticia, varios grupos antiabortistas ya comienzan a manifestar a manifestar su indignación, pues está cada vez más claro que la expresión “salud sexual y reproductiva” no es otra cosa que el incentivo y financiación del aborto.

La noticia fue divulgada justamente en el “Día internacional de la mujer”.

Esa conmemoración surgió en el contexto de la Revolución comunista rusa en 1917, cuando, el día 8 de marzo se organizó una gran marcha de “obreras” en la que ya aparecía el carácter feminista, o sea, la “lucha de clases” propuesta por Marx, germen de las insanas reivindicaciones de nuestros días sobre la llamada igualdad de género.

Las actitudes del gobierno canadiense muestra la situación política occidental, sobre todo de Europa.

En resumen, los gobiernos no sólo acogen sino que también incentivan la venida de los llamados “refugiados“, jóvenes de sexo masculino y de religión musulmana, portadores de una cultura muy diferente de la occidental.

Por ser considerados refugiados, gozan de estatuto privilegiado y reciben financiación estatal, con lo que mantienen familia (a veces con varias mujeres) e hijos, además de practicar libremente su religión.

En contrapartida, las leyes de los países occidentales son cada vez más amplias en cuanto al aborto, a la eutanasia y a la llamada igualdad de género, que son lamentablemente seguidas por muchos occidentales que son cada vez menos cristianos y más preocupados con el propio placer y el gozar de la vida.

Teniendo en cuenta que en Occidente las personas tienen cada vez menos hijos, que las clases de “educación sexual son un verdadero adoctrinamiento sobre las peores perversiones, y que la institución de la familia está en franca decadencia, desde el punto de vista puramente humano y natural, tendremos un Occidente con amplia mayoría de musulmanes en los próximos años.

Por lo tanto, existe una mentalidad suicida en Occidente. Es la vieja Europa de pasado tan glorioso que pide la eutanasia, es el joven Canadá de tamaño continental que financia so sólo el aborto de sus hijos, sino también de países más pobres…

Frente a eso, debemos recordar que el mismo año en que comenzaba la Revolución comunista en Rusia, la Santísima Virgen, en Fátima, dijo: “Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará“. 

Fuente: abim

Comentario de este blog:

En Uruguay debemos continuar la lucha para que sea derogada la ley que liberó el aborto. Utilice la internet, las redes sociales; converse sobre el tema.

Sugiera a otras personas que acompañen este blog Familia Uruguaya Cristiana. Envíeles el link del blog: http://familiauruguayacristiana.com.uy

Contáctenos

Haga su comentario