“Narcovalijas” en la embajada rusa – Uruguay en el camino de la droga para la guerra psicológica de Putin en el Mundial

 

En la embajada rusa de Buenos Aires fueron secuestrados 389 quilos de cocaína ocultos de 12 valijas diplomáticas. El caso venía siendo acompañado a nivel internacional.

Habiendo quedado imposible ocultar el hecho, la embajada decidió colaborar con la policía argentina, notició el diario porteño La Nación.

Andrey Kovalchuk, funcionario ruso conocido como “señor K”, representante de una empresa de cigarros, muy conocido por sus generosos regalos, dejó las valijas en dependencias de la embajada, donde tenía amigos.

La policía argentina cambió la droga por harina y actuó de una forma en que el “empresario” dejase claro el recorrido de la droga hasta ser preso por la policía en Berlín, etapa del camino hacia el destino Moscú.

En Buenos Aires fueron detenidos cómplices que trabajaban en la embajada y en la propia policía porteña.

El caso no fue el primero. En España y en Portugal una operación policial conjunta permitió secuestrar más de una tonelada de cocaína pura, destinada a ser enviada a Rusia para ser vendida en el Mundial.

Esos hechos estaban previstos por las policías, pues hay estrecha conexión entre los mundiales de futbol y la droga.

Millares de hinchas frenéticos son consumidores potenciales de drogas que producen euforia, escribió el cuotidiano Clarín, de Buenos Aires.

Eso se verificó en los dos Mundiales de 2014 y de África del Sur. En 2016 se repitió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, confirmando la tendencia.

En 2008, la policía sudafricana detectó depósitos de droga enterrados a la espera del Mundial. Los tóxicos provenían de América del Sur. Eran llevados por nigerianos desde Buenos Aires, donde las redes de narcotraficantes mantenía buenas relaciones con miembros del gobierno populista kirchnerista.

En el Mundial del Brasil y en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro la droga circuló de modo directo y prioritario de Bolivia, si bien que millares de quilos fuesen secuestrados por las autoridades peruanas y uruguayas.

El “señor K”, dueño de las 12 “narcovalijas” ahora aprehendidas en Buenos Aires, estaba en las listas de la Interpol con orden de prisión.

Pero en los tiempos kirchneristas viajaba sin problemas a Argentina, donde mantenía relaciones estrechas con el administrador económico de la embajada rusa, según La Nación.

Rusia es de los mayores consumidores de drogas pesadas, causa de un tan grande número de muertes en el país, que es factor de disminución de la edad media de los adultos hombres.

La abundancia de la droga es uno de los medios necesarios para que el Mundial de Putin tenga suceso.

Según el canciller británico Boris Johnson, el presidente ruso intenta recuperar la imagen cada vez más negativa de Rusia, con una organización propagandística de la Copa del Mundo.

Pera eso, actúa de modo análogo al Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels.

Goebbels montó una operación de “guerra psicológica” para promover su patrón Adolf Hitler, en los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín, observó La Nación.

“Sí, creo que la comparación con 1936 es sin duda correcta”, respondió Johnson a una comisión de legisladores británicos cuando fue indagado sobre el tema.

Johnson dijo sentir “náuseas” pensando en los beneficios políticos que puede traer el Mundial deportivo al sistema putinista. Pero no se asoció a los parlamentarios que pedían que la selección de Inglaterra no participase de esa Copa.

La portavoz de la cancillería rusa, María Zakharova, obviamente rechazó cualquier comparación entre los dictadores. Pero el desmentido sonó hueco y meramente formal.

La fricción se dio en plena crisis entre Rusia y los países occidentales, notoriamente Gran Bretaña, por el envenenamiento del ex-agente ruso Sergueï Skripal y de su hija Julia – y también de más de 60 personas alcanzadas indirectamente – con un poderoso elemento neurotóxico, propiedad exclusiva de los servicios secretos rusos.

La cancillería británica elaboró una lista de advertencias para los hinchas ingleses que pretenden ir a los juegos en Rusia.

Johnson también consideró que el atentado con el veneno no puede haber sido cometido sin una aprobación formal del presidente ruso Vladimir Putin y de agentes sometidos directamente a él en una “cadena de responsabilidades que conduce inexorablemente a la cúpula del Estado ruso”.

La “guerra psicológica” trabada por Rusia contra Occidente torna las fuentes de entretenimiento en escenarios de propaganda de fondo ideológico asociada al crimen.

Fuente: flagelorusso

Comentario de este blog:

La noticia indica que parte de esa droga destinada al Mundial en Rusia pasa por Uruguay. Conviene recordar que en nuestro país la izquierda liberó la marihuana.

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