NIÑOS que son INCÓMODOS para tiranos, y éstos no dudan en EXTERMINARLOS

El drama de Alfie Evans, el bebe inglés fallecido a fines de abril pasado, recorrió el mundo y puso en movimiento desde simples opiniones individuales hasta discusiones en altos escalones del derecho internacional.

Nacido en mayo de 2016, hijo de Tom Evans y Kate James, inicialmente Alfie aparentaba buena salud, pero en diciembre del mismo año fue llevado al Hospital Infantil Alder Hey, de Liverpool.

Para angustia de los padres, en seguida fue diagnosticada une enfermedad neurológica degenerativa e incurable, según los pareceres médicos. La dirección del hospital tomó la decisión de desconectar los aparatos que mantenían al bebe vivo, pero el padre insistía en que su hijo presentaba ciertas condiciones de mejora, por lo tanto aún había esperanza de tratamiento.

A partir de entonces se inició una disputa judicial para determinar el destino del niño. Los padres recurrieron a los tribunales invocando el derecho de mantener los cuidados médicos del hijo. Los pedidos fueron rechazados, uno a uno, por los diversos juzgadores que analizaron el caso. Los tribunales ingleses, y hasta la Corte Europea de Derechos Humanos, alegaban que lo que ellos llaman de “mejores intereses” del bebe consistían en que lo dejasen morir.

Durante las discusiones legales, el hospital italiano Niño Jesús, de Roma, ofreció sus servicios para el tratamiento de Alfie. Todo sería costeado, hasta el transporte aéreo del niño de Inglaterra a Italia. Se trataba de una nueva esperanza para los padres. Pero todo fue rechazado por el juez Anthony Hayden, bajo la alegación de que, siendo Alfie un ciudadano inglés, su destino debería ser decidido por la justicia británica, y no por un Estado extranjero.

El último apelo de los padres al poder judiciario fue negado el 25 de abril último, y, en consecuencia, fueron desconectados los aparatos que ayudaban a Alfie a respirar. Él aún sobrevivió durante cuatro días, fluctuando en el aire la hipótesis de que un tratamiento más prolongado podría haberlo salvado. Se la hipótesis de cura era real o no, es un asunto que huye a nuestra competencia, y no es el aspecto que nos parece más importante en ese caso. Mucho más importante que eso es la flagrante violación del patrio poder por el poder judiciario, cuya función es exactamente la defensa de todo derecho.

Cada persona tiene el deber de mantener la propia vida, usando para eso los recursos disponibles y sin recurrir al suicidio. Y de la misma forma, compite al patrio poder hacer lo posible para mantener la vida de los hijos. Pero la impresión que nos queda, en todo ese caso, es que el destino de Alfie ya estaba sellado desde la primera decisión judicial.

Negada la manutención del tratamiento en esa instancia, todas las otras decisiones seguirían el mismo entendimiento. De nada servían los innumerables e insistentes pedidos de los padres al poder judiciario, representante del Estado inglés; Se puede preguntar: ¿Tendrá algún valor el patrio poder para esos tribunales? Y las leyes de Dios, ¿dónde quedan?

En este caso, la violación de la Ley de Dios es enorme. Y además de eso está inserida en la obsesión mediática y legislativa de ámbito mundial por la aprobación del aborto, control de la natalidad por el poder estatal, “suicidio asistido“, “muerte consentida“, y tantos otros eufemismos para eutanasia, asesinato, violaciones criminales del patrio poder.

Es propio de las tiranías violar esos derechos.

El hecho histórico por excelencia de decisión tiránica contra un inocente fue el del Niño Jesús, que despertó la ira de Herodes, el tirano usurpador del trono de Judá. Herodes temía ser depuesto por el Rey de los Judíos, por eso ordenó el asesinato de los Santos Inocentes, entre los cuales estaría el Niño Jesús.

En el caso de Alfie, alguien podría objetar que se trataba apenas de la vida de un recién nacido condenado a sufrir durante toda la vida, además de traer innumerables trabajos y sufrimientos a los padres. Pero, ¿quién puede garantizar que, en los planos de Dios, ese niño no estaría destinado a grandes cosas, trayendo beneficios inimaginables para la humanidad?

Alfie representaba también una amenaza a la tiranía de los dirigentes supremos en Inglaterra y en la Unión Europea. No bajo la forma del terror revolucionario, sino escondida atrás de jueces que actúan en nombre de lo que ellos llaman “mejores intereses” y violando los derechos de los padres.

Fuente: blogdafamiliacatolica

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