PERSECUCIÓN ANTICRISTIANA en nombre del pacto “VATICANO-PEQUÍN”

El “pacto provisorio” entre la Santa Sede y el gobierno comunista de Pequín se está revelando ser lo que sus opositores siempre denunciaban: un instrumento de persecución anticristiana.

El Cardenal Joseph Zen Ze-kiun, arzobispo emérito de Hong Kong y uno de los más respetuosos, pero firmes opositores a ese pacto inicuo, había anunciado que si la política vaticana de aproximación con el comunismo llegaba dicho acuerdo, a él sólo se quedaría retirarse a una vida de recogimiento.

Pero él recibió horrorizado informes enviados de la China continental sobre la persecución contra el catolicismo.

Se trata de secuestros de sacerdotes, profanaciones de templos, saqueos, violencia y hasta muertes practicados por la policía comunista alegando estar haciendo la voluntad del Papa Francisco expresada en el “pacto“.

Entonces, a pesar de su avanzada edad, fue a Roma para intentar un último gesto que tocase el corazón del pontífice tan endurecido en relación a los fieles católicos chinos.

El heroico Cardenal entregó al Papa una carta de siete páginas implorándole que dé atención a los padecimientos que se abaten sobre la llamada “iglesia subterránea” (de los católicos que obedecen a Roma, y que el comunismo considera rebeldes e ilegales).

Según el Cardenal, el pontífice ni se enteró de lo que fue hecho en China contra la Iglesia Católica, y vino actuando según los consejos de sus asesores más radicales ligados a la famosa Ospolitik.

El obispo emérito de Hong Kong también concedió, el 8 de noviembre (2018) una entrevista a UCANews, reputado consorcio de agencias de congregaciones misioneras en Oriente.

Afirmó que en los informes que él recibió, sacerdotes y laicos “dicen que agentes del gobierno los están forzando a entrar en la “Asociación Patriótica China [órgano del gobierno comunista para esclavizar a los católicos y obligarlos a aceptar el socialismo], y para que obtengan de ésta una `carnet de sacerdote´ del gobierno. Todo eso alegando que el Papa firmó un acuerdo provisorio Sino-Vaticano”.

Dicho acuerdo tiene cláusulas secretas que los católicos chinos fieles a Roma no conocen y por eso no saben qué hacer.

“Algunos sacerdotes están fugitivos, otros están desaparecidos porque no saben qué hacer y están perturbados.

“El acuerdo no es conocido, y ellos no saben si lo que dicen los agentes del gobierno comunista es verdad o no“, agregó.

El Cardenal Zen subrayó que la Iglesia Católica en China está enfrentando una nueva persecución, y que la Santa Sede está ayudando al Partido Comunista Chino a suprimir las comunidades de católicos fieles.

El Cardenal estuvo en Roma desde el 9 de octubre hasta el 1o de noviembre (2018) para entregar el informe en las propias manos del Papa. “Yo quería hablar de nuevo con el Papa, y espero que él reconsidere, pero esta puede haber sido la última vez“, dijo.

En la carta describe, según UCANews, cómo la policía comunista confisca el dinero de los fieles, asedia a los parientes de los sacerdotes, los pone presos o hasta los mata por causa de su Fe.

Pero, aún así la Santa Sede no los aguanta, los considera factores de perturbación y se refiere a ellos como la causa del problema, porque no promueven la unidad [con las asociaciones o el clero comunista]. Es eso lo que les causa más dolor”, explicó el Cardenal.

La carta también reafirma que la Iglesia Católica en China no tiene más libertad para elegir los obispos.

El Cardenal apuntó las contradicciones evidentes entre lo que el Papa dice y lo que hace en nombre delacuerdo provisorio“.

“El Papa dijo que los miembros de la Iglesia en China deberían ser profetas y a veces criticar al gobierno comunista.

“Pero me sorprende mucho viendo que él no entiende la situación de la Iglesia en China”, agregó.

El Papa Francisco alegó como razones para firmar el acuerdo: promover la proclamación del Evangelio y unir las comunidades católicas en China. ¡Pero es lo contrario de eso que acabó pasando!

Y, en el avión, de vuelta de su visita a los Países Bálticos en setiembre (2018) Francisco I dijo que el pueblo debería “rendir alabanzas a aquellos que sufrieron por la Fe”, bajo la persecución nazi y comunista.

Pero, es esa persecución que está habiendo hoy en China, ¡y el Papa no sabe de nada!

El Cardenal apuntó al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, como uno de los principales responsables de la impiadosa situación. Ese cardenal negoció el “acuerdo provisorio”.

Monseñor Zen dijo que se imposible, en el ambiente creado por el “acuerdo provisorio” intentar reunir los católicos fieles y los serviles del comunismo.

Porque los agentes marxistas interfieren en la vida de las comunidades impidiendo que los católicos preserven la pureza de la fe.

“Nuestra suprema autoridad es el Papa. No podemos atacarlo”, Dijo Zen.

Si el Papa se está equivocando, yo espero que admita el error; pero si él no lo reconoce, espero que un Papa en el futuro denunciará el error. Siempre, al final, la decisión es del Papa.

“Por eso, ninguno de nuestros hermanos en la fe debe revelarse”, concluyó.

En una próxima materia trataremos de la lluvia de persecuciones, violencias y profanaciones desatadas después del farisaico “acuerdo provisorio”.

Fuente: pesadelochines

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