Profanaciones y blasfemias para VENGARSE de la DERROTA del ABORTO

Dos semanas después de la derrota del aborto en el Senado de Argentina, tres iglesias católicas de Buenos Aires fueron manchadas con tinta roja, escritos y carteles contra la vida, noticiaron Agencia Informativa Católica Argentina- AICA y ACIPrensa.

Los ataques se dieron en la parroquias de Santa María de Betania, de Nuestra Señora de los Dolores y el santuario de Jesús Sacramentado, todos en al barrio Almagro, región central de Buenos Aires.

Los torpes atentados confirmaron el carácter religioso anticatólico que caracteriza la ofensiva contra la vida en Argentina, y, de modo semejante en el mundo.

En la parroquia de Santa María de Betania fue profanada una gruta externa del templo, dedicada a la aparición de Nuestra Señora de Lourdes a Santa Bernardita.

Los profanadores dejaron carteles con insultos contra la Iglesia y a favor del aborto.

Un cartel revelaba el fondo ideológico de los profanadores diciendo: “la única Iglesia que ilumina es la que se incendia”.

En el Santuario de Jesús Sacramentado, uno de los carteles decía: “Iglesia y Estado, asunto separado”, aludiendo a la unión entra la Iglesia Católica y el Estado, que aún existe en Argentina, a pesar de ser muy contestada por las izquierdas laicas y eclesiásticas.

Los sacerdotes del santuario respondieron en comunicado que no piensan cambiar el rumbo de su apostolado religioso. Resaltaron que no reciben subsidios del Estado, como los que reciben las ONGs abortistas y feministas.

El obispo de Gualeguaychú, Mons. Héctor Zordán, que fue párroco en la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores profanada de la misma manera, antes de ser nombrado obispo, repudió la profanación.

Otra venganza reveladora del fondo religioso de la militancia abortista frustrada fue dada por la casi desconocida Coalición Argentina a favor del Estado Laico – CAEL.

Esa asociación convocó voluntarios para que dejen de ser parte de la Iglesia Católica por el hecho del proyecto de aborto haber sido rechazado por el Senado, informó Folha de S. Paulo.

El grupo anticlerical repite este tipo de apostasías públicas y por escrito desde 2009, con pobrísimos resultados, pero muy propalado por la prensa, que agiganta su tamaño.

CAEL exhibe un símbolo pidiendo la separación entre Iglesia y Estado pintado en un pañuelo negro, Ese pañuelo fue puesto en las iglesias que fueron albo de las profanaciones arriba referidas.

CAEL reivindica que sean sacados los señales católicos de locales públicos, cobrar impuestos a las parroquias y otro proyecto de ley para liberar la matanza de inocentes.

La Iglesia recordó que la única salida de sus filas es la excomunión. CAEL comenzó entonces a pedir a los padres que posterguen el bautismo de los hijos.

El grupo reunió una pequeña marcha en que los participantes pedían a los gritos una “apostasía colectiva”.

A pesar de la gran agresividad de los manifestantes, el acto cayó en el vacío.

La entidad recibió apoyo de algunas Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, activistas de la izquierda otrora ligada a Fidel Castro, y hoy amparadas por Cristina Kirchner, al menos mientras no termine en la cárcel. También tiene buena entrada con el Papa Francisco.

Las autoridades eclesiásticas no recibirán los fantasiosos formularios de la apostasía. CAEL promete rumorosamente apelar a la ONU, mientras sus activistas atacan a las iglesias, símbolos y tradiciones católicas.

Fuente: revculturalfamilia

 

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