¿Qué utilidad hubo de mi sangre?

Plinio Corrêa de Oliveira

En casi todos los continentes corre copiosamente la sangre humana. El mundo vive horas cruciales de su Historia, y los rumbos de los futuros siglos parecen depender de lo que la generación contemporánea decida.

La civilización cristiana está amenazada. Napoleón dijo a sus soldados que, desde lo alto de las pirámides, 40 siglos lo contemplaban. De algún modo, nuestra responsabilidad es aún mayor. El género de barbarie que se trata de combatir hoy en día no es apenas una barbarie pagana: es una barbarie diabólica.

Toda la sabiduría, toda la cultura y todo el arte de los países paganos anteriores a Jesucristo, cuya obra la iglesia, lejos de destruir, elevó e inmortalizó; todas las expectativas de los profetas que clamaban por la Redención del género humano; toda la sangre de nuestros mártires; toda la santidad de tantas almas que, en el decurso de la Historia, han subido a la honra de los altares; las vigilias de tantos doctores, el amor de tantos apóstoles – todo eso, todo ese inmenso tesoro natural y sobrenatural, está como que depositado en nuestras manos.

Si lo hiciéremos vencer, transmitiremos ese inestimable caudal de valores par los siglos venideros. Si no lo hiciéremos vencer, ese tesoro será inútil para millones de almas; no producirá tal vez la plenitud de sus frutos durante decenas de siglos.

Y Nuestro Señor Jesucristo bien podría pedirnos cuentas por esa derrota, haciéndonos la pregunta terrible que se lee en la Escritura: Que utilitas in sanguine meo? – ¿Qué utilidad hubo de mi sangre? (Sl 29, 10).

Trechos de artículo de Plinio Corrêa de Oliveira en Legionario de 25/01/1942.
(Subrayados de este blog Familia Uruguaya Cristiana).
Fuente: ipco

 

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