Rusia al borde del «suicidio demográfico» – No es el único país con ese grave problema – ¿Y Uruguay?

 

 

 

 

Las más recientes estadísticas demográficas rusas continúan cayendo hacia un desastre sin precedentes.

Según la agencia oficial Rosstat, entre enero y fin de mayo de 2017 nacieron 70.000 niños menos que en el mismo período del año pasado.

Esa caída muestra que Rusia está en el camino del «suicidio demográfico«, pues la disminución de la población alcanzó el «punto sin retorno«, escribió la periodista Jeanne Smits en su sitio Reiformation.

En efecto, la angustiante interrogación fue levantada por el Moscow Times, diario anglófono de oposición y una de las pocas voces independientes que resuenan en la «Nueva Rusia».

La catástrofe diezmó los reclutas del Ejército que Putin quiere para reconstituir la grandeza militar de la fallida URSS.

Por eso, el todopoderoso del Kremlin ordenó políticas favorables – meramente materialistas – a la natalidad, pero fracasaron. Esencialmente religiosa, la moral familiar no se cambia con leyes.

Y esa moral que había desertado de la vieja URSS, sin la gracia de Dios no iría a volver en la «URSS 2.0».

No se puede esperar gracia, enseñanza o ningún ejemplo del clero del Patriarcado de Moscú, que se contenta con emitir ruidosas declaraciones para consumo externo, pero que dentro de Rusia nadie le presta atención.

La periodista Ilan Berman buscó el último informe oficial  y encontró que la propia Rosstat alerta sobre el ritmo acelerado de la «extinción» de la población rusa, a pesar de que el Kremlin afirme que lo peor quedó para atrás.

Se ve como simpático a quien diga que Putin está invirtiendo la tendencia con una política enérgica, pero los números muestran otra realidad con toda su crudeza.

De acuerdo con el informe World Population Prospects – 2017 Revision de la ONU, la Federación Rusa cuenta con 143,99 millones de personas y baja hacia 140,543 millones en 2030; 132.731 en 2050 y 124,013 en 2100.

Putin había prometido medidas necesarias para «salvar 50 millones de vidas» y hacer subir el total a 154 millones.

¿A qué se refería él con la expresión «salvar vidas«? Sólo puede ser lo que todo el mundo sabe: en Rusia el aborto bate records abismales. Pero nada detiene la caída.

Los índices de mortalidad son también asustadores, en particular por el abuso del alcohol y las drogas. Pero también el arcaico, insalubre y corrupto sistema de salud.

Paradojalmente, la máquina de propaganda de Putin no deja de presentarlo falsamente como el Carlomagno o Constantino que restaura de el cristianismo y las buenas costumbres.

La perspectiva de la Rosstat apunta hacia una pérdida líquida de 300.000 personas en 2017, porque los nacimientos no llenarán el vacío abierto por los decesos.

El Moscow Times constató que no hizo efecto la «bolsa maternidad» de 11.000 dólares ofrecida por Putin a las madres de más de dos hijos.

La cuantía no es nada pequeña. No falta la materia, falta la moral que sólo la religión puede dar. Pero la promesa putinista remonta a 2006. Hoy, observa Berman, el desmoronamiento de la economía rusa hizo que el dueño del Kremlin intentase «mejorar» otros servicios que no son los sociales y los de salud.                                        

¿Qué hay mejor que los hijos? ¡No haga esa pregunta en Moscú!

En primer lugar, la «mejora» quedó a cargo del Ejército y de la expansión rusa en el exterior. No menos importante es la «mejora» de la máquina de represión de los descontentos.

Después vino el relanzamiento de la economía. Pero eso se viene tornando inviable, pues la economía se encuentra aún en una etapa soviética o en manos de los «oligarcas» de la nomenklatura estrechamente ligada a Putin.

Esa tiene, entre otras funciones, la de impedir que levanten cabezas los que no son del «sistema».

La verdad, poco importa en la «URSS 2.0». Y un ejército de trolls hace desencadenar una lluvia de fake news a través de Sputnik, Russia Today y redes sociales anunciando que el triunfo mundial del cristianismo depende del Patriarcado de Moscú [?!], fiel ejecutante de los diktats del Kremlin.

El presupuesto militar ruso fue multiplicado por 20 en 15 años, desde la ascensión de Putin, según la Blomberg. Las áreas de defensa y de represión interna representan 34% del presupuesto federal ruso contra 11% dedicado a la salud.

Lo más increíble de todo, concluye la periodista Jeanne Smits, es que la imagen de la Rusia de Putin es promovida en países europeos donde, por causa de una misma Revolución, la situación demográfica es igual o peor que en Rusia.

La verdadera y aterradora porfía es quién se vacía primero.

La solución del problema se encuentra en la restauración de la base de la Civilización Cristiana que es la familia católica. Y eso no se hace sin la Iglesia Católica, medianera única y universal de la gracia divina.

Si bien puedan pelear entre sí, Putin, globalistas, ONGs, ecologistas, progresistas católicos, `Laudao si´y Àmoris laetitia´, forman un bloque solo que pretende impedir una vuelta al dulce yugo moral de Jesucristo, vuelta que los de ese bloque consideran «retroceso».

El ejemplo maravilloso de la Sagrada Familia, con Jesús, María y José irradiando su luz sobrenatural sobre todos los hombres y épocas históricas, horroriza a ese conjunto de intereses opuestos.

Pero al final, ¡la Santísima Virgen triunfará, hasta en la propia Rusia.

Fuene: flagelorusso

Comentario de este blog:

¿A qué número estaremos reducidos los uruguayos dentro de algún tiempo, con la liberación del aborto y del llamado «casamiento homosexual» hechas por la izquierda?

 

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