Suecia contaminada por el Islán radical – ¿Alguien afirmaría que Uruguay está libre de eso?

La Universidad de Defensa de Suecia quiso saber más sobre el salafismo, sombría creencia que concentra los radicales musulmanes en aquel país, informó por medio de cuidadoso análisis el Gateston Institute.

Los salafistas dicen que se inspiran en las tres primeras generaciones de seguidores de Mahoma, o «antepasados devotos», muy fantaseados, pues no hay testimonio histórico de ellos.

Su ideología es de aspecto moderno, y está asociada al terrorismo del Al-Qaeda y a los postulados asesinos del llamado Estado Islámico.

Según el estudio, los salafistas rechazan la sociedad occidental para favorecer un Islán «puro» que no saben especificar bien cuál es, pero en el que matar «infieles» o cristianos lo consideran virtud.

El estudio no supo estimar cuántos fanáticos de esos hay en Suecia, pero demuestra que evolucionaron y se fortalecieron, principalmente en la última década, en diversas ciudades y localidades.

Los «salafistas» – resume el estudio – defienden la segregación de género, exigen que las mujeres usen los velos islámicos para limitar la «tentación sexual», restringen el papel de las mujeres en la esfera pública y se oponen categóricamente a oír música y a determinadas actividades deportivas»

En pocas palabras, sustituyen las más descabelladas «intenciones» antinaturales y anticristianas de las agendas homosexuales por el delirio opuesto, pero más feroz. Entre las dos cosas el cristianismo es atacado.

Muchos salafistas instruyen a los musulmanes a no hacer amistad con los suecos, refiriéndose a ellos como «kurf», o infiel, equiparables en derechos a un puerco, animal de carne impura, según el Corán.

El predicador salafista Anas Khlifa subrayó: «Eso significa que si te deparas con un cristiano o con un judío, lo odias en nombre de Alá. Sientes odio porque él no cree en Alá.

Según el estudio, «los predicadores salafistas dividen su da´wa (misión) en diferentes áreas geográfica». Hay un plano de conquista.

En Borás, niños musulmanes no beben el agua de la escuela ni pintan con acuarelas porque dicen que el agua es «cristiana».

La policía informó que esos niños dijeron a sus compañeros de clase que les van a cortar sus gargantas y mostraron decapitaciones en sus celulares.

Hay casos de «adolescentes que llegan a las mezquitas al final de un día en la escuela para `lavarse´ después de haber interactuado con la sociedad no musulmana».

Un funcionario de salud subrayó: «Hay una red que controla a las mujeres para que no estén solas con los funcionarios de la salud. «Ellas no tienen condiciones de decir a nadie lo que les pasa. Muchas mujeres viven en una situación peor que en sus países de origen».

En Västeras, la influencia religiosa se entrelaza con el crimen.

«Si un bando entra en un supermercado y la cajera no está usando velo, ellos se llevan lo que quieren sin pagar, llaman a la cajera de `prostituta sueca´ y la escupen«, dijo un policía citado por el estudio.

Los establecimientos de no musulmanes fueron vandalizados con pinturas a favor del llamado Estado Islámico y los dueños sufrieron amenazas de decapitación.

Como la sociedad sueca teme las represalias de los radicales, no ayuda a los musulmanes no practicantes.

En la región de la capital Estocolmo, los yihadistas (combatientes de la «guerra santa») salafistas están concentrados en la región de Järva, una de las «zonas prohibidas» de Estocolmo.

Allí, yihadistas y delincuentes comunes se enfrenta por el control de las redes del crimen organizado y los musulmanes aterrorizan a los residentes.

Una mujer resaltó que los salafistas dominan empresas, mezquitas y asociaciones culturales instaladas en subsuelos.

Según ella, «los suecos no tienen idea del tamaño de la influencia del Islán político en los suburbios».

«Las leyes suecas no son cumplidas en los suburbios».

La ceguera deliberada ante el terrorismo yihadista se nota también en las autoridades europeas y occidentales. Éstas pretenden que se consideren los ataques terroristas como siendo «enfermedades mentales», y no consecuencias del Islán.

No se sabe bien por qué – con culpa – califican el Islán como «religión de la paz».

El estudio ejemplifica con una niña musulmana que quería sacarse el velo para jugar de peluquera con otros niños, y los funcionarios suecos no se lo permitieron por respeto a los deseos de los padres.

En otro caso, en un jardín de infancia, una niñita no quería usar el velo, pero los funcionarios suecos la obligaron a usarlo, «aunque parezca equivocado», porque ese era el deseo de los padres.

Los funcionarios de la escuela sueca también dijeron que no saben cómo hacer cuando los niños quieren comer y beber durante el Ramadán, una vez que los padres los instruyeron para ayunar.

El estudio es el primero en Suecia que reconoce – finalmente – la existencia de un problema.

Sin embargo, el gobierno y los líderes políticos se niegan a ver la realidad.

Fuente: ascruzadas

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Siempre recordando que en Uruguay la izquierda trajo terroristas de Guantánamo
y refugiados sirios elegidos a dedo por la misma izquierda.

 

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